miércoles, 27 de julio de 2016

Alyssa the tree faerie healer of the bark / Alyssa el hada arbórea sanadora de la corteza

When we fall in love we mutilate trees by carving a simple heart with our initials in it. We decorate our homes with hundreds of beautiful furniture that comes out from the factories by thousands and so soon we get tired of them. We write our deepest desires and thoughts ravaging thunsands of hectares of the purest forests to make small pencils and paper where we pour tons of hopes and dreams.






Seems as we have the strange obsession to express love and beauty harming other living beings thatfeel, breathe and communicate ... maybe not the same as us but our blindness has never allowed us to see beyond our noses so why was we´d be different with our brothers the trees ?.
Alyssa knows our species, although when we were still young and watched the world through the eyes of an excited child and we got ovewhelmed by the wonders around us, we had a direct relationship with her. Those times were long ago left behind.
Still, Alyssa has not given up and has refused to leave our world, still hopes that we return to whisper and hug trees, we return to respect and venerate trees as the oldest beings that inhabit our world . Alyssa knows that we are nothing without the trees and therefore she hides deeply in the folds of the wrinkled bark of old trees waiting patiently for mankind to regain its connection with the world and then understand the language of birds.
With his healing touch Alyssa calms down the suffering of those trees and plants that have suffered from the action by the hand of men and reminds them that someday again they´ll be embraced by excited children again that will see the world with the eyes of the heart.
Only those who approach nature with their hearts open, with the clear eyes of a child will find Alyssa, there waiting to share the secrets of the old days.
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Para expresar nuestro enamoramiento mutilamos árboles grabando un sencillo corazón con nuestras iniciales. Adornamos nuestros hogares con cientos de bonitos muebles que salen de fábricas a millares y de los que pronto nos cansamos. Escribimos nuestros más profundos deseos y pensamientos arrasando hectáreas de bosque para fabricar pequeños lápices y toneladas de papel donde volcamos anhelos y sueños. Perece que tenemos la extraña obsesión por expresar el amor y la belleza dañando a otros seres vivos que sienten, respiran y se comunican... tal vez no del mismo modo que nosotros, pero nuestra ceguera nunca nos ha permitido ver más allá de nuestras narices así que ¿porqué iba a ser distinto con nuestros hermanos los árboles?.

Alyssa conoce bien nuestra especie, si bien cuando aún éramos jóvenes y veíamos el mundo con los ojos de un niño ilusionado y nos asombrábamos por las maravillas que nos rodean, teníamos una relación directa con ella. Esos tiempos hace mucho que han quedado atrás.
Aún así, Alyssa no se ha dado por vencida y se ha negado a abandonar nuestro mundo, aún tiene la esperanza de que volvamos a susurrar y abrazar a los árboles, de que volvamos a respetarlos y venerarlos como los seres más antiguos que pueblan nuestra tierra. Alyssa sabe que sin los árboles no somos nada y por ello , escondida entre los pliegues de las arrugadas cortezas de árboles milenarios espera paciente a que el ser humano recupere su conexión con el mundo y vuelva a entender el idioma de los pájaros.
Con su toque sanador Alyssa calma el sufrimiento de aquellos árboles y plantas que han sufrido por la acción de la mano del hombre y les recuerda que algún día volverán a ser abrazados por niños que ilusionados volverán a ver el mundo con los ojos del corazón.
Sólo aquellos que se aproximen a la naturaleza con el corazón abierto, observando con la mirada limpia de un niño podrá encontrar a Alyssa allí esperando para compartir los secretos de antaño.