Sin lugar a dudas Dugall se toma muy en serio su duro trabajo y seguramente podrás encontrarlo dando tumbos y aferrándose a los muros en cualquier rincón o pasillo de palacio mientras canta una ininteligible pero pegadiza tonadilla.
Si bien es un muy buen profesional, cabe decir que tiene un minúsculo problemilla con su adicción al Gröop ( bebida azulada y hedor fétido de vaya usted a saber que ingredientes) que suele pasar de contrabando a través de la frontera Goblin a cambio de unos pocos imperdibles (tampoco quieras saber para qué los utilizan los goblins).


